El lobo es
una especie social, de modo que su comportamiento, en gran medida,
está condicionado por sus relaciones con otros miembros de su
especie. Los lobos se organizan en manadas, esto les permite un mayor
rendimiento a a hora de encontrar alimentos, la defensa del territorio,
y la cría segura de los cachorros. La manada de lobos puede variar en número
de miembros, desde una pareja a la que se suma algún lobo joven, o los
cachorros, hasta grupos más numerosos.
La manada
se organiza siguiendo una estricta pauta jerárquica, por la que cada
miembro de la manada tiene un lugar, o estatus, que determina el acceso
al alimento, o la posibilidad de reproducción. El orden de dominancia
impide peleas innecesarias entre los miembros de una manada de lobos- y
con ello heridas que pudieran ser graves- ; en caso de surgir una
disputa entre dos lobos de una misma manada , el de
rango inferior, adoptará una actitud sumisa y se rendirá sin
luchar (salvo que se arriesgue a retar al de rango superior).
Los
lobos pueden empezar a establecer un orden de dominancia entre
ellos a edades muy tempranas. Con a penas un mes, los lobeznos de una
misma camada pueden empezar a "luchar" entre ellos, hasta
hacer prevalecer o asumir su rol entre sus hermanos.
La
manada tiene dos líderes claros, el macho alfa y la hembra alfa,
a menudo padres de la mayoría de los miembros de la manada. Estos lobos
mantienen la obediencia afirmándose continuamente sobre sus
subordinados, especialmente sobre sus crías, hasta la madurez.
Los alfa son normalmente adultos maduros y pueden mantener
su posición por varios años en una misma manada.
Por
debajo de estos líderes se sitúa el macho beta, que sólo
muestra obediencia a los jefes. En ocasiones el rango de beta se
aplica a una hembra que queda inmediatamente por debajo de la alfa,
pudiéndole discutir la posición.
Estos
rangos tienen preferencia en el acceso al alimento, así como en la
reproducción. En una manada bien establecida, la hembra alfa
impedirá que otras hembras se reproduzcan, mientras que en épocas de
desorden, por ejemplo tras la desaparición de los líderes, varias
hembras podrán criar a la vez. Al mismo tiempo, el lobo beta
puede copular con la hembra alfa, sin que esto suponga un
conflicto con su pareja real, que se comportará como si fuera el
progenitor de los cachorros nacidos del lobo beta.
El
resto de lobos, subordinados, suelen ser jóvenes
(raramente antiguos líderes que han perdido su rango). Estos lobos
pueden permanecer en la manada de origen o bien devenir lobos
solitarios; también pueden marchar varios a la vez para crear una nueva
manada. Si continúan con la manada, se encargarán de cuidar de las crías
de la hembra alfa, como si fueran propios.
En
ocasiones, existe también un rango marginal, llamado omega,
blanco de todas las
agresiones sociales. Este lobo puede acabar alejándose de la manada y
hacerse independiente, convirtiéndose en un lobo solitario. El lobo
omega sufre el desprecio de sus congéneres, manteniendo una postura de
sumisión constante.
Los
lobos solitarios, son aquellos que abandonan su manada de origen,
pueden crear una nueva manada al emparejarse con otro lobo/a que
abandone su mismo, u otro, grupo; o bien puede seguir como solitario.
La
estructura social de la manada puede variar, cuando un lobo o una loba
deciden enfrentarse a los líderes, pudiendo ocupar su lugar, si
resultan vencedores consolidados. Así mismo, un lobo joven puede ser
expulsado de la manada, o marcharse por su propio pie, tal vez siguiendo
a un solitario. En ocasiones las manadas reciben "visitas" de
lobos que pueden ser sus progenitores, o, más raramente, de individuos
solitarios en busca de compañía. Estos lobos visitantes pueden ser
acogidos como un miembro más en el seno de la manada, especialmente si
su presencia aporta equilibrio al grupo; pero en otras
circunstancias pueden ser expulsados violentamente, incluso, llegando a
perder la vida por esta causa.