LOS ORÍGENES
La licantropía parece relegada a la
marginación con la desaparición de las grandes poblaciones de lobos,
de modo que, a pesar de que sobrevive un elevado número de referencias
al tema en el folklore popular, al que echan mano de vez en cuando los
escritores, el mito del "hombre lobo" no da lugar a ninguna
obra literaria referencial como sucediera, por ejemplo, con el
vampirismo y el "Drácula" de Bram Stoker.
A causa de esto, cuando el licántropo
llega al cine, los guionistas del momento se encargan de compilar
algunos elementos del mito y rescribir por completo otros,
aderezándolos con sus personales aportaciones. La re-popularización
del mito se efectúa por la labor cinematográfica de la productora
Universal Pictures.
El cine fantástico de Universal
Pictures, en la década de 1930, sentó las bases para el género del
terror. Las producciones de la compañía beben directamente del cine
expresionista alemán, que promueve una deformación subjetiva y
deliberada, con el fin de mostrar la complejidad psicológica de los
personajes, y puede enmarcarse dentro de los movimientos de vanguardia
artística. Nacido en la República de Weimar, en las adversas
condiciones de la posguerra, este cine responde a un interés
intelectual, a una viva crítica; busca concienciar al público,
recalando en los aspectos más grotescos del ser humano. Cuando el poder
nacionalsocialista se hace con la productora alemana UFA, a finales de
los '20, grandes expresionistas exiliados van a parar a Hollywood;
trabajando para unos estudios cuyo director comparte un mismo origen.
Sin embargo, una segunda generación
de sucesores estadounidenses, ante una citación social igualmente
adversa (recordemos el Crack del '29) cambia el sentido de la crítica
alemana por unas producciones de entretenimiento, de evasión. La
herencia del expresionismo es básicamente estética, suavizando los
instintos de sus personajes, simplificando las tramas. A pesar de que no
siempre están bien vistas, las películas de género fantástico /
terror se toleran porque, por un lado tienen un público seguro (que
busca escapar por un tiempo de la realidad que le rodea) y da dinero, y
por otro, no anima ni sustenta ideologías divergentes de la del poder
establecido.
Antes de ver cómo los guionistas –
Curt Siodmak a la cabeza – de la Universal rescriben y difunden el
mito del licántropo, es necesario retroceder algunos años, al cine
mudo para conocer la primera aparición del licántropo en la pantalla.
El año 1913 Henry MacRae,, dirige
"The Wolfman", una película muda, de 18 minutos,
desafortunadamente perdido en 1924 a causa de un incendio.
Se trata de la única película que
examina las viejas leyendas indígenas de personas que capaces de
cambiar voluntariamente de forma, convirtiéndose en lobos, para
consumar una venganza.
Una mujer de Navajo llamada Kee-On-Ee
cree que a su marido la ha abandonado, cuando realmente ha sido
asesinado, y esto la lleva a convertirse en bruja. Ella regresa de entre
los muertos 100 años más adelante para matar a la amada de la
reencarnación del hombre que mató a su esposo.
Su hija, Watuma, es educada para odiar
al hombre occidental, y busca venganza atacando a los invasores bajo la
forma de un lobo, hasta que encuentra a un fraile y su cruz.
En la secuencia de la transformación
se empleó un lobo real.
En 1914, Barry O'Neil dirige otro
filme mudo: "The White Wolf", también titulado "The
White Hunter". Al parecer, en esta película, un indígena
norteamericano se convierte en lobo motivado por el deseo hacia una
mujer comprometida con otro.
Entre 1915 y 1924 se rodarían 4
películas tituladas "The Wolfman", pero a pesar del
prometedor título, apenas tenían relación con el fenómeno de la
licantropía.
FUENTES:
El Cine de Terror de la Universal, Javier Memba, Ed.T&B,
Madrid, 2004
La Marca del Hombre Lobo, VV.AA. Imágica Ediciones,
Madrid, 2003.
Internet Movie Database : http://www.imdb.com/
Classic Horror Movies: http://www.missinglinkclassichorror.co.uk/index.htm